sábado, 10 de octubre de 2009

HITO 2 - OBSERVACIÓN ESTRUCTURADA

ESTRATEGIA DE OBSERVACIÓN

El día jueves 8 octubre todos los integrantes del grupo asistimos a la Av. Alfredo Franco 222, en Surco, para observar al grupo Budista Camino del Diamante. Nuestro recorrido inició a las 6 de la tarde , la primera media hora nos mantuvimos fuera del lugar dentro de un vehículo observando el desplazamiento de los miembros del grupo, quienes venían y quienes se iban. Ello con el fin de actuar como simples espectadores fuera del espacio privado y previo a presentarnos como observadores. Luego a las 6:30 nos acercamos al lugar e ingresamos a la casa en donde se reúnen. Decidimos actuar todos de observadores clásicos con el fin de no engañar a los participantes del grupo y explicarles en realidad nuestro propósito. Al presentarnos como universitarios accedieron a que participáramos del proceso. Intentamos pasar desapercibidos y perdernos entre los integrantes del grupo, de cierto modo ello pude darse, ya que los miembros del grupo no utilizan una vestimenta diferente y muchos de los miembros pensaron que éramos parte del grupo. Sin embargo, los que sabía de nuestra presencia nos trataban con especial consideración: algo que de cierto modo afecto la estrategia de no intervenir en el proceso regular de sus actividades. Pedimos permiso para fotografiar los espacios, sin embargo, grabamos un audio en secreto para poder registrar lo que decía el líder, los cantos y los comentarios, ya que consideramos que era muy invasivo apuntar todo lo que dijeran. En todo momento pretendimos que no se vieran como objetos estudiados con el fin de evitar incomodar su desarrollo natural en el espacio.


Nuestra intensión fue seguir todas las actividades de rutina, para no faltarle el respeto al grupo: como sacarnos los zapatos, sentarnos en los cojines, pero no el de participar en el ritual o en la meditación. Luego de detenernos por media hora entre la sala de charlas a los nuevos integrantes como en el vestíbulo, donde se podía observar imágenes representativas, libros y objetos preciados; pasamos a las 7:30 a la sala de reunión. Como ya lo habíamos establecido previamente, cada miembro se desplazó en diferentes ubicaciones con el fin de obtener información visual y auditiva de cada plano del espacio. Sólo en el medio, frente al televisor donde se transmiten los videos del Lama y frente al organizador del grupo, nos ubicamos dos integrantes; ello con el fin de observar el mismo plano pero con dos diferentes perspectivas.
Ya cuando termino el discurso inicial del organizador e inicio la meditación, pudimos hacer apuntes escritos de lo que sucedía, puesto que los integrantes se encontraban con los ojos cerrados. En ese instante no utilizamos el registro fotográfico, ya que ello interrumpiría su concentración y pude haber sido un acto invasivo e irrespetuoso.
Uno de los integrantes se sentó al lado del miembro más antiguo del grupo, quien era un anciano dueño de la casa donde se reúnen. Otro integrante se sentó detrás de los que recién se adherían al grupo por primera vez. Los otros dos al medio, ya mencionados. Y finalmente uno al lado de la repisa de donde una de las integrantes sacaba las malas (collares de cuentas que permiten la sincronización de los cantos) y los papeles donde estaban escritas las canciones, las cuales tenían que ser devueltas luego de su uso.
Al finalizar la sesión de meditación, utilizamos el registro fotográfico para observar la posición de todos los objetos y la distribución del espacio.


DESCRIPCIÓN DE LOS SUJETOS EN OBSERVACIÓN

Los participantes no vestían una indumentaria particular que los definiera como grupo. Asistieron con ropas consideradas como casuales, pero sí utilizaban collares de cuentas, llamados “malas”, que fueron usados en la meditación grupal que realizaron. Al tratarse de un grupo que se reúne habitualmente, se trataban con naturalidad y confianza, existía un ambiente de compañerismo, incluso se hacían bromas. Pero este trato se daba a diferentes niveles, pues también estaban presentes dos personas que asistían por primera vez, las cuales fueron tratadas con respeto por parte de los integrantes más antiguos, pero no formaban parte del círculo de confianza de éstos.


La primera actividad que se llevó a cabo fue la reproducción de un video que mostraba algunas enseñanzas básicas del tipo de budismo que practicaban en el centro. Fue una exposición dada por una autoridad budista, el “Lama“(Maestro) Ole Nydahl, que explicó los primeros pasos que debe tomar quien se inicia en el budismo. Aparentemente, la presencia de observadores, provocó que alteraran su ritual usual, pues a continuación de este video introductorio se dio una charla, acerca de las principales características del budismo tibetano, a cargo de quien tenía la función de enseñar, aunque no se referían a él como maestro o ningún otro título, pues se trataba de una organización horizontal, sin jerarquías definidas dentro del grupo. Según lo explicado, la doctrina del budismo tibetano, se diferencia principalmente por su aproximación más práctica hacia la búsqueda de la felicidad, haciendo uso constante de la herramienta de la meditación.
Una vez culminada la charla, se inició la meditación, dirigida por el líder de la noche, Alfonso. Se nos pidió que nos abstuviéramos de tomar fotografías y hablar, para no interrumpir el ritual. Éste fue el primer momento en el que realmente se notó el misticismo de una práctica religiosa. Los participantes adoptaron una postura característica del budismo, sentados en el suelo, las piernas cruzadas, la derecha delante de la izquierda, la espalda recta y las manos ya sea en las rodillas o entrelazadas con los pulgares tocándose. La meditación era guiada por el maestro, de acuerdo a un texto, de probable origen sagrado, que era leído por fragmentos y acompañado de la recitación de “mantras”, oraciones que sirven para alcanzar el estado mental deseado, refuerzan la meditación. Se entra en un estado de solemnidad, a diferencia de la distensión inicial, que solo es roto al finalizar el rito. Una vez terminado, se comenta la experiencia de la meditación, y se trata de recuperar el estado de ánimo de relajación. Esto puede deberse, tal vez, a la presencia de observadores exteriores, quienes podrían juzgar las costumbres del grupo budista como extrañas o poco racionales.


OTRAS OBSERVACIONES

Durante el tiempo que nuestro equipo de investigación estuvo en el lugar, desde el inicio hasta el término de la meditación, observamos cosas y situaciones que consideramos importante anotar.

· Todas las personas que meditan deben de hacerlo sin zapatos, con medias.
· Los nuevos integrantes deben de pasar por una charla introductoria antes de comenzar a practicar con el grupo.
· Las reuniones se realizan espacio acondicionado específicamente para tal fin.
· La actitud de la persona que dirigía la reunión era distendida, igual la de los participantes.
· No existe un tipo único de postura o forma de comportarse cuando se está ahí. Solo se pide atención a lo que dice el guía. El único momento en el que si se pide total integración es en el momento mismo de la meditación. Para ese momento solo existe una postura del cuerpo y dos posturas de manos permitidas.
· Las pinturas que cuelgan de las paredes o las pequeñas estatuas son representaciones de entes que se encargan de protegernos, por ejemplo, había una pintura a la cual llamaron el “ente protector del amor” y que tenia la imagen de un ser con aspecto amenazante.
· Habían tres fotografías que pertenecían al decimosexto Karmapa, al decimoséptimo Karmapa y al Lama fundador del grupo budista occidental.
· Todas las personas participan de la meditación pero cada una hace las repeticiones a su propio ritmo.

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VAJRAYANA

Budismo Tibetano del Camino del Diamante