Las preguntas hechas a los miembros del Grupo Budista "Camino del Diamante",estuvieron dirigidas a determinar si su concepción de felicidad, desligada de lo material, era aplicable a la realidad y no presentaba contradicciones dentro de su vida diaria. Esta primera impresión de la doctrina budista, de abandono de lo mundano, está arraigada en el pensamiento de la mayoría de las personas al referirse al Budismo. Sin embargo, la verdadera noción de felicidad del Budismo, específicamente del grupo estudiado, El Camino del Diamante, es mucho más elaborada y nos fue explicada por los 4 miembros budistas que fueron entrevistados.
La corriente del Camino del Diamante, Vajrayana en sánscrito, intenta llegar a la felicidad mediante el gozo, siguiendo uno de los caminos enseñados por el Buda:el camino de la identificación. El gozo, para los budistas, consiste en un estado de placer pleno y constante, causado por una mentalidad clara al haber obtenido la sabiduría, gracias a la meditación y a la identificación, métodos considerados como los más directos. Estos métodos consisten en "utilizar la máscara del Buda hasta que ya no sea posible quitársela, pues se ha convertido en la propia cara", es decir, que se imita el comportamiento del Buda, se emulan sus virtudes hasta que, gracias a esta repetición constante, este comportamiento sea el propio y se asuma esta nueva identidad como propia.
La visión, supuestamente no materialista, parte de una idea mucho más elaborada que la que se tiene usualmente. Para el budismo, mente y materialidad, están relacionadas, una depende de la otra y ninguna de las dos existiría sin la otra. Se refieren a mente y cuerpo como "coemergentes". Sin embargo, sí es necesario un "desapego" de lo material, pues al tratarse de elementos en constante cambio y descomposición, eventualmente desaparecerán y si se ha sentido apego hacia ellos, se sufrirá.
De igual manera se evalúan las relaciones con las personas, pues del mismo modo éstas se descomponen o desaparecen, por lo que tampoco es recomendable tener un apego excesivo hacia ellas. No obstante, esto no significa que se deba odiar o ser indiferente ante el mundo, sino que por el contrario, se debe amar y respetar a cada ser y cosa en el mundo por igual. Es cuando se logra amar a todo ser que se llega finalmente a alcanzar la felicidad. De aquí se desprende la simplificación anteriormente señalada acerca del rechazo a lo material y una supuesta indiferencia del mundo.
Al ser cuestionados, los miembros no se identificaron como una religión, pues no poseen un conjunto de creencias reveladas, una doctrina dogmática ni una organización jerárquica propia de las religiones, tampoco podría catalogarsele como proselitista, pues no busca atraer más adeptos, se trata de una cultura mucho más abierta en la que se recibe a quien quiera unirse. El Budismo se basa en el análisis de las experiencias vividas, en el conocimiento compartido y generado a través de la reflexión. Debido a esto, no tienen prohibiciones ni mandamientos, ni acciones consideradas como buenas o malas, solo se juzga a las experiencias como útiles o inútiles para seguir el camino hacia la felicidad.
Los budistas del Vajrayana no deben renunciar a su vida cotidiana ni entran en conflictos con otras doctrinas. Por ejemplo, celebran rituales como la Navidad, como un acto social, sin connotaciones religiosas, pues al ser peruanos, todos provienen de una educación escolar y familiar católica. Por todo lo expuesto se puede afirmar, refiriéndose al tema de investigación elegido, que no existe una contradicción en la filosofía budista de no encontrar la felicidad en lo material.
La corriente del Camino del Diamante, Vajrayana en sánscrito, intenta llegar a la felicidad mediante el gozo, siguiendo uno de los caminos enseñados por el Buda:el camino de la identificación. El gozo, para los budistas, consiste en un estado de placer pleno y constante, causado por una mentalidad clara al haber obtenido la sabiduría, gracias a la meditación y a la identificación, métodos considerados como los más directos. Estos métodos consisten en "utilizar la máscara del Buda hasta que ya no sea posible quitársela, pues se ha convertido en la propia cara", es decir, que se imita el comportamiento del Buda, se emulan sus virtudes hasta que, gracias a esta repetición constante, este comportamiento sea el propio y se asuma esta nueva identidad como propia.
La visión, supuestamente no materialista, parte de una idea mucho más elaborada que la que se tiene usualmente. Para el budismo, mente y materialidad, están relacionadas, una depende de la otra y ninguna de las dos existiría sin la otra. Se refieren a mente y cuerpo como "coemergentes". Sin embargo, sí es necesario un "desapego" de lo material, pues al tratarse de elementos en constante cambio y descomposición, eventualmente desaparecerán y si se ha sentido apego hacia ellos, se sufrirá.
De igual manera se evalúan las relaciones con las personas, pues del mismo modo éstas se descomponen o desaparecen, por lo que tampoco es recomendable tener un apego excesivo hacia ellas. No obstante, esto no significa que se deba odiar o ser indiferente ante el mundo, sino que por el contrario, se debe amar y respetar a cada ser y cosa en el mundo por igual. Es cuando se logra amar a todo ser que se llega finalmente a alcanzar la felicidad. De aquí se desprende la simplificación anteriormente señalada acerca del rechazo a lo material y una supuesta indiferencia del mundo.
Al ser cuestionados, los miembros no se identificaron como una religión, pues no poseen un conjunto de creencias reveladas, una doctrina dogmática ni una organización jerárquica propia de las religiones, tampoco podría catalogarsele como proselitista, pues no busca atraer más adeptos, se trata de una cultura mucho más abierta en la que se recibe a quien quiera unirse. El Budismo se basa en el análisis de las experiencias vividas, en el conocimiento compartido y generado a través de la reflexión. Debido a esto, no tienen prohibiciones ni mandamientos, ni acciones consideradas como buenas o malas, solo se juzga a las experiencias como útiles o inútiles para seguir el camino hacia la felicidad.
Los budistas del Vajrayana no deben renunciar a su vida cotidiana ni entran en conflictos con otras doctrinas. Por ejemplo, celebran rituales como la Navidad, como un acto social, sin connotaciones religiosas, pues al ser peruanos, todos provienen de una educación escolar y familiar católica. Por todo lo expuesto se puede afirmar, refiriéndose al tema de investigación elegido, que no existe una contradicción en la filosofía budista de no encontrar la felicidad en lo material.
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